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- Roberto Madrazo
Bases para un gobierno firme y con rumbo.



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Proyecto:
Vemos en el futuro un destino para los mexicanos de progreso compartido, que tenga como base la educación, la salud y el empleo, de hombres y mujeres que lo reclaman, de una economía en la que quepamos todos, de una economía articulada hacia dentro para que pueda funcionar hacia fuera, articulándose al motor exportador y que refleje esa economía en los bolsillos de la gente y no solo en las ganancias de las grandes corporaciones.

Un México organizado, libre, democrático y solidario, con rumbo claro, con liderazgo firme, honesto, incluyente, confiable y moderno... Un país con gobernabilidad y certidumbre, desde la diversidad.

Porque en ella nos hemos reconocido y porque creemos en la justicia y la libertad, tanto como en la igualdad y la solidaridad y no podemos entender la defensa de esos cuatro grandes principios, sin defender a la Patria que constituye nuestra matriz y significado. Por eso podemos hablar de Patria Justa, Patria Libre, Patria Igualitaria y Patria Solidaria.

Aunque se han incrementado los gastos a programas dirigidos a los pobres; no puede existir gasto ni programa suficiente, si no aplicamos verdaderas políticas sociales que vayan a la raíz de los problemas con empleo y salario remunerador.

La solución radica en la política misma, es el único instrumento que tenemos para terminar de construir los andamiajes institucionales que faciliten el desarrollo de la naciente democracia mexicana superando básicamente tres desafíos:

.  Gobernabilidad democrática, con eficacia jurídica de la ley.

.  Competitividad basada en el desarrollo humano integral con equidad distributiva.

.  Pago de la deuda social con la pobreza para romper su círculo pernicioso.

Democracia:
La Democracia requiere ahora dotar de contenido al cambio, con la construcción de un nuevo régimen político, económico y social.

Estamos obligados a agregar cada día más inteligencia, más sentido común, más consenso y mayor patriotismo a la construcción de la gobernabilidad democrática que la prosperidad de México demanda Y en estas tareas el país nos necesita a todos: partidos, gobierno y organizaciones sociales y civiles Estamos comprometidos con la fortaleza y legitimidad del IFE y por eso luchamos contra la intención de emplearlo para fines distintos o sujetarlo a principios diferentes de los que la Constitución le señala. Nosotros pensamos que estamos en el momento de abrir las grandes avenidas de la nación a todas las expresiones de nuestra realidad política.

Un país donde la democracia se ejerza en la defensa de la patria y en la salvaguarda de la República, para asegurar así el pleno ejercicio de la libertad, la justicia en la solidaridad y la igualdad como principios rectores de nuestra democracia social Garantizar la eficiencia económica del mercado y la eficacia social del Estado, es la posibilidad de desarrollarse en la democracia. La democracia se ejerce también con gobiernos responsables, incluyentes y respetuosos de la Constitución.

Para nosotros la democracia es democracia social, democracia que sirve a la gente.


Economía:
México requiere darle a su economia un nuevo enfoque, formular un paradigma, que nos libere de las recetas que una y otra vez han limitado la solución creativa de nuestros desafíos.

Necesitamos una economía de mercado donde quepamos todos; donde cada uno tenga un lugar para brindar su trabajo fecundo a la sociedad y donde cada uno tenga la certeza de disfrutar el justo beneficio de su esfuerzo. No podemos seguir aceptando que cuando exportamos, buena parte del valor generado impacte otras economías y aquí solo se quede el importe de salarios y derechos, por la falta de integración de nuestras cadenas productivas. Ni los productores del campo, ni los industriales, ni los obreros, ni nadie debe sentirse sin apoyo por parte del Estado mexicano, porque el librecambismo acaba, donde es necesario proteger los intereses legítimos de un compatriota. Tenemos que dar un serio golpe de timón y caminar hacia la formulación de un pacto productivo nacional, que le permita al país crecer con equidad. Hacerlo a partir de reformular la agenda de las reformas estructurales con base en un pensamiento estratégico nacional de largo plazo, que corrija los problemas que dejó una apertura acelerada, sin proyecto productivo.

Construir un modelo económico que no limite la acumulación en las empresas nacionales y fortalezca el poder de compra y los niveles de vida de la mayoría de la población Aplicar un modelo de competitividad sistémica, que comience por dar una solución de fondo a la estrechez de recursos en que se viene desenvolviendo la Administración Pública Y permita corregir la extrema reducción de lo público, que dejó a la nación sin un gobierno capaz de promover un desarrollo económico equitativo y la justicia social.

Proponemos la reasignación de gasto hacia proyectos de inversión en obra pública: carreteras, caminos rurales, vialidades, agua potable, drenaje, equipamiento de escuelas, hospitales, clínicas, etc. Un modelo que sin renunciar al equilibrio macroeconómico se ocupe de rearticular las cadenas productivas del mercado interno con el sector exportador, al tiempo que fortalece al primero.
Que estimule a la empresa, a los trabajadores y a los productores rurales con una política de promoción, que les brinde capacitación y salario remunerador, certidumbre jurídica y social, infraestructura y apoyo estratégico y programático.
Que sea capaz de definir las prioridades de la inserción de México en la competencia global y articule a ellas, la capacidad de financiamiento, tecnología, producción, comercialización y distribución de nuestra economía.

Una sociedad con mercado y también con Estado, que concilie eficiencia económica con eficacia social y seguridad jurídica; un Estado promotor activo de la economía y un mercado de instituciones Estamos trabajando por alcanzar una economía social de mercado; que promueva la organización para la producción y aliente una mejor distribución de la riqueza.

El mercado no puede vivir sin la regulación, sin las instituciones y sin la normatividad del Estado y éste no puede consolidarse a costa de inhibir la iniciativa individual, la competencia y la economía de mercado. Necesitamos restituir un modelo propio de acumulación de capital, que incremente el ahorro interno y la inversión nacional, privada y pública. Nuestra propuesta debe pugnar por armonizar nuestro mercado interno con el sector exportador, apoyando la rearticulación de nuestras cadenas productivas y el esfuerzo de la micro, pequeña, mediana y gran empresa mexicana.

Debemos modernizar nuestro sector energético y convertirlo en la locomotora de una nueva etapa del desarrollo industrial, manteniendo la soberanía de la nación sobre estos recursos y liberando de limitaciones centralistas a nuestras empresas paraestatales, para que inicien transformaciones de tercera generación Queremos una política económica generadora de empleo, con salario remunerador como eje articulador de la realización social, para la competitividad y el desarrollo regional. Estamos llamados a instrumentar con responsabilidad, creatividad, congruencia y compromiso una economía capaz de crecer y mantener su estratégica estabilidad macroeconómica.

Nosotros no estamos atrapados entre posiciones polares, debemos asegurar y fortalecer el equilibrio macroeconómico, y al mismo tiempo promover vigorosamente la competitividad sistémica de la economía nacional, desarrollar nuestra organización económica espacial, a partir de definir cuencas económicas regionales y zonas económicas estratégicas. Requerimos despetrolizar a las finanzas públicas y eliminar los régimenes especiales de tributación.

Tenemos que convertir al petróleo y al sector energético en general, en una de nuestras locomotoras del desarrollo; hacer un uso competitivo del petróleo, como energético barato y como garantía para la obtención de recursos de inversión. Es urgente aumentar la oferta nacional de gas asociado y no asociado al petróleo, así como de la energía eléctrica y bajar el precio de ambas, de esta manera podemos mantener el macro equilibrio, ampliar responsablemente la demanda agregada e impulsar una adecuada, firme y pragmática reforma fiscal Una economía que, en lo global, pueda pelear y ganar cada vez más espacios y, en lo interno, repartir con equidad, en los bolsillos de todos, los beneficios de ese esfuerzo individual y colectivo.

Hemos propuesto una economía con un mercado interno moderno, sólido, articulado, con capacidad exportadora, con instituciones que estimulen y garanticen la competencia, la certidumbre jurídica y su permeabilidad a todas las iniciativas emprendedoras Una economía organizada para ser altamente competitiva en el contexto global, a partir de dar un impulso permanente y continuo, a la calidad de sus recursos humanos que hoy, ayer y siempre constituyen el baluarte verdadero de la riqueza de toda nación; que utilice con racionalidad ecológica sus recursos naturales, capaz de impulsar el liderazgo turístico como una de sus fortalezas más importantes.

Un proyecto económico con visión de largo aliento, cuyas miras se enfoquen en un horizonte de al menos 20 años y que con realismo programático diseñe acciones viables para superar los retos del presente.

Política Social:
Estamos empeñados en construir el proyecto que es rumbo; para edificar una sociedad sana, educada, con menos desigualdades, con estructuras de participación en la toma de decisiones hacia los jóvenes, las mujeres, los indígenas, hacia todas las minorías y grupos sociales vulnerables Tenemos que mantener una presencia solidaria y combativa respecto a las necesidades de nuestros compatriotas, hombres y mujeres, que han tenido que emigrar.

Nos proponemos ampliar y apoyar los consulados mexicanos y seguir luchando por fórmulas que faciliten el envío de remesas a menores costos y abrirles las oportunidades del crédito y del sistema financiero para multiplicar su impacto positivo También trabajar por la equidad social en primer lugar a través de la educación y de la salud.
Para poner al trabajo en el centro de las prioridades y a la educación, la salud, la alimentación, la vivienda en la base del trabajo.

Es necesario romper el "círculo de la pobreza", a través del mejoramiento del ingreso y del acceso a la educación, la capacitación y a la salud como herramientas necesarias para impedir su reproducción intergeneracional. El Estado olvidó su compromiso social, la política se subordinó a la economía y la economía se subordinó a la especulación financiera. Incorporar a la seguridad social a todos aquellos que trabajen en el campo y sus familias.

La seguridad social ha sido baluarte de los mexicanos, la conquista de esta por parte de los hombres y mujeres de México ha sido un elemento que ha permitido acrecentar sus niveles de vida. Es por eso que fortalecer a las Instituciones de Seguridad Social, es fortalecer la capacidad de los individuos y de la sociedad y es por tanto fortalecer a México.

Los mexicanos requerimos una Seguridad Social moderna y dinámica; requerimos de instituciones financieramente sólidas, capaces de otorgar prestaciones y brindar servicios con calidad y sensibilidad para los trabajadores activos y sus familias, así como para los jubilados y pensionados que con su entrega al trabajo han generado ese derecho. Ser competitivos es impulsar un desarrollo humano integral.

Campo:
Cuando hablamos del campo, nos estamos refiriendo a la sociedad rural de México; esa que exige un desarrollo integral.

Esa que demanda con urgencia aumentar sus niveles de bienestar, acercando sus indicadores a los del medio urbano y cancelar de una vez por todas, su condición de referente del rezago, la injusticia, el abandono, la corrupción y la complicidad. Debemos construir una sociedad rural moderna que esté dispuesta a entrar por la puerta grande a la mundialización, pero no a costa de su destrucción o de la expulsión de millones de mexicanas y mexicanos, y de la expropiación de sus riquezas y potencialidades en favor de unos cuantos oligopolios globales y sus socios locales.

Terminar con una política rural engañosa, anuladora, culposa, que oculta evidencias para no reconocer que no se puede ser competitivo sin crédito, sin tecnología apropiada y al alcance del productor, sin capacitación, sin obras de infraestructura directa e indirecta, sin apoyo a la comercialización, sin políticas de inserción global y defensa del mercado interno. Que sigue dogmáticamente aferrada a la renuncia del papel promotor del Estado en la producción, distribución, comercialización, consumo y bienestar de la sociedad rural.

El Estado debe de facilitar la organización de los productores para apoyar la articulación de las cadenas productivas del campo, debe dar la pelea por impulsar programas dirigidos a la productividad y evitar el desvío de recursos y el retraso de los apoyos a los productores del campo.

Debemos considerar el desarrollo de nuestra sociedad rural y de las capacidades productivas del campo mexicano, no solo como un asunto de justicia social, sino de seguridad nacional. Requerimos apoyar a nuestros empresarios y productores rurales para que sean capaces incrementar su participación en el producto exportado, estimular la organización de productores rurales, de micro, pequeña, mediana y gran empresa, conformando agrupaciones en el campo. que permitan agregar más valor a la producción y al mismo tiempo distribuir equitativamente sus beneficios.


Mujeres:
Su camino ha sido sin duda, un camino de logros y no falto de vicisitudes; un camino positivo, pero que no ha alcanzado hasta ahora el fin que nos hemos propuesto.
Nuestro objetivo no es alzar únicamente una plataforma feminista; queremos construir con las mujeres una propuesta demócrata social para alcanzar mayor equidad en nuestra sociedad.

Las causas de las mujeres están articuladas a las causas de la gente, a las causas populares, a las necesidades que claman una respuesta en nuestra sociedad. Tenemos una historia de compromiso con el bienestar de las mujeres y con la promoción de los cambios y reformas necesarias para hacer efectivos sus derechos.

Es un camino que tiene que ver con la equidad, que es sinónimo de justicia, de justicia económica, de justicia redistributiva, de crecimiento y desarrollo, de igualdad de oportunidades, de participación y disfrute en los beneficios que genera nuestra sociedad.
La violencia hacia las mujeres sigue siendo una realidad universal y se manifiesta bajo las formas; doméstica, económica, verbal, física, sexual y psicológica.
La discriminación y la exclusión por condiciones de género constituyen una violación a los derechos humanos y por tanto es una amenaza para la paz social, para el desarrollo de las naciones y para el ejercicio de la democracia.

Porque no obstante que representan casi el 40% de la PEA del país y de la importante aportación de sus ingresos a las familias (6 de cada 10 pesos provienen de las mujeres); las trabajadoras en iguales trabajos que los hombres reciben en promedio 12.4% de menor salario. Hay discriminación porque se sigue soslayando el tema de la violencia y se considera todavía como un asunto privado y no como un delito grave que sufren las mujeres.
Debemos revisar en México, los contenidos que se imparten dentro del sistema educativo a los menores, porque ahí comienza la percepción de la igualdad.

Es necesario conminar a los medios de comunicación a que sus transmisiones dignifiquen el papel de las mujeres en la sociedad.
Es necesario actuar con prioridad en la resolución de asuntos como los feminicidios de Ciudad Juárez, Chihuahua que afectan y lastima a las familias, a la comunidad, a la sociedad en su conjunto.
Necesitamos de su fuerza para desafiar los retos que tenemos de frente y para impulsar el desarrollo y la prosperidad de nuestros países.
Necesitamos de esa la luz, para guiar la grandeza de nuestros pueblos y el futuro de nuestros hijos.

Apoyar los derechos de la mujer trabajadora contenidos en la Constitución y en la Ley Federal del Trabajo.
Luchar para erradicar el hostigamiento sexual y todas aquellas prácticas que lesionen la dignidad de la mujer trabajadora y apoyar los programas de autoempleo y microempresas familiares para madres de familia.


Educación:
Hay que impulsar una política social que tenga como eje la educación y la capacitación para el empleo y continúe elevando la participación de su gasto como proporción del PIB.
Tenemos que ofrecer educación de calidad y vinculada a la planta industrial y a los esquemas productivos.

Sabemos que sólo podemos incorporarnos a este nuevo mundo con la fortaleza de nuestra cultura, con mejor educación y con mayor capacitación.
No puede haber progreso sin educación, pero tampoco hay desarrollo si no hay empleos para quienes se preparan para servirle a la nación.


Cultura:
En esta época la máxima fuerza de los pueblos y en particular del nuestro, con treinta siglos de historia, reside en la integridad de nuestra cultura, en el orgullo de su defensa y en la recreación de su diversidad y su riqueza.
En el mundo global en el que nos desarrollamos, el poder de nuestras tradiciones y valores culturales, es nuestro recurso más importante.

Debemos ver en el espacio de la cultura, la base fundamental de nuestro sentido de pertenencia y hacerlo el campo del diálogo, del intercambio de experiencias, del conocimiento y del reconocimiento mutuo.
Nuestra oferta tiene como eje rector el respeto a la pluralidad, la multiplicidad de pensamiento y la inclusión de todas las manifestaciones artísticas que el proceso de modernización trae consigo.

Debemos, a partir de un ejercicio de responsabilidades compartidas modificar gradualmente las relaciones entre Gobierno, sociedad y creadores, abriendo opciones novedosas para la producción, financiamiento, capitalización y promoción de la cultura.


Ciencia y Tecnología:
Necesitamos apoyar con la más firme decisión al sector de ciencia y tecnología como una precondición de soberanía y viabilidad. Sin un sólido desarrollo en este tema estaremos condenados al rezago y a la neocolonización.
Para lograrlo el Estado debe realizar una histórica inversión en infraestructura, en ciencia y tecnología y en desarrollo regional; así como en más y mejor educación, salud y cultura.


Salud:
Todos sabemos que la salud está ligada al desarrollo de los países, no se puede consolidar un país competitivo si no se cuenta con esta herramienta básica de bienestar social.

Servicios que les permitan mantenerse sanos, recuperarse en caso de enfermedad y desarrollar la energía humana necesaria para acceder al justo empleo, la buena remuneración y con ello al resto de los satisfactores que configuran el bienestar.

La Seguridad Social ha sido y debe ser una política prioritaria del Estado, por que toda inversión productiva en salud constituye un incremento del capital humano, promueve la equidad y contribuye con ello a un desarrollo social justo.


Trabajo:
Es necesario defender los derechos de los trabajadores plasmados en la Constitución y promover que se legisle en materia de capacitación en el trabajo y para que se certifiquen competencias laborales.

Fortalecer a las Juntas de Conciliación y Arbitraje, asegurando una justicia laboral pronta y expedita.Vamos a seguir luchando por la elevación de los salarios, la contratación colectiva.


Ecología y Medio Ambiente:
Me pronuncio por revertir las tendencias de deterioro y destrucción de los recursos naturales, promover una industria limpia e impulsar la participación social en el cuidado del medio ambiente.
Me propongo incorporar la variable ambiental en todas las acciones de gobierno. Para ello es preciso crear en cada Secretaría de Estado un Comité de Medio Ambiente, el cual evalúe el impacto que sobre el entorno tienen las acciones que lleva a cabo la dependencia, para corregirlas o adaptarlas en consecuencia.

Es preciso complementar y actualizar la legislación ambiental, así como incrementar la vigilancia y las penas a quienes trafican con especies en peligro de extinción.
Propongo la adopción de nuevos esquemas educacionales que se basen en el desarrollo sostenible y la concientización ambiental.

Asimismo, nos hemos planteado cumplir los compromisos adquiridos mediante el Protocolo de Kyoto, así como adoptar un Plan Maestro en materia de ecología y de medio ambiente, para garantizar la protección de los recursos naturales y el desarrollo humano sustentable de los mexicanos.


Capacidades diferentes:
Es preciso atender e integrar al esfuerzo nacional a los mexicanos con capacidades diferentes, con la dignidad y la solidaridad que merecen.
Requerimos eliminar las barreras arquitectónicas para su incorporación a la vida productiva, al estudio y a la recreación.

En el PRI proponemos la creación de talleres protegidos, diseñados de acuerdo a los requerimientos de personas con capacidades diferentes.

Propugnamos también por una mayor representación de personas con capacidades diferentes en los puestos de representación política.
Bien recordamos que los deportistas con capacidades distintas nos han dado muchas satisfacciones, en competencias internacionales. Por ello, proponemos iniciar el Programa Nacional Integral de Atención para personas con capacidades diferentes.


Política:
México ya no está para más promesas, la dureza de sus desafíos exige realismo en el diagnóstico, compromiso en la propuesta y congruencia en la conducta. Confundir los duros requisitos del liderazgo, con las directrices funcionales del marketing es caer en una conducción errática, que sustituye compromisos por ocurrencias y arriesga a la nación a los peligros de la decisión insuficientemente meditada.

Hoy la representatividad ciudadana, responsabilidad política, transparencia, rendición de cuentas y capacidad para lograr consensos, son atributos fundamentales... Es momento de defender y actualizar las instituciones de la República, para garantizar la gobernabilidad del país y evitar que la incapacidad deshaga al país. Insistimos en la urgencia de edificar un nuevo pacto político, para construir un nuevo régimen y darle al país la gobernabilidad que requieren sus profundas reformas... Conformar un gobierno legítimo, que gane la simpatía mayoritaria y encabece la credibilidad de valores y el proyecto al que aspira la ciudadanía en el siglo XXI, con un Estado fuerte, no necesariamente grande. Un Estado imprescindible, con capacidad de enfrentar el reto de conducir a la patria y salvaguardar sus intereses, en armonía con la globalización Necesitamos un proyecto de experiencia, para construir el país que queremos, un país soberano, seguro, justo, responsable, productivo y competitivo; con progreso de la sociedad, con empleo bien remunerado, vivienda digna y seguridad social Conseguir a través de la política, los acuerdos, los consensos y la unidad del futuro.

Lograr un régimen político basado en el reconocimiento de la diversidad social y política, como el eje de organización y condicionante de la toma de decisiones en asuntos públicos Una nueva mayoría demócrata social que asuma el poder y apunta hacia un nuevo proyecto de equidad para el desarrollo nacional.
Una propuesta de certeza que tome distancia de las dos ideologías restauradoras del antiguo régimen, esas que sostienen nuestros adversarios: el neoliberalismo agotado y el neopopulismo demagógico rebasado. Encontrar en la democracia social, las respuestas que la nación exige.

Lo hacemos desde la ruta de la democracia social por ser la vía política que permite remontar la desigualdad y a la vez organizar al país para competir en el mundo global y ganar cada vez más y mejores espacios para nuestro bienestar social y desarrollo humano integral, lo hacemos para armonizar la eficiencia económica, con la eficacia social, e impulsar tanto mercado y organización civil de la sociedad como sea posible y tanto Estado como sea necesario para asegurar certeza institucional y justicia social. Debemos asegurar estabilidad política y certeza jurídica a la inversión externa, para complementar nuestro ahorro interno y financiar el desarrollo Juntos podemos construir un proyecto de nación que nos incluya a todos en nuestra diversidad, y que respete los acentos propios de cada ideología y representatividad Un proyecto que articule libertad individual con responsabilidad solidaria y devuelva a los mexicanos la certidumbre, ahora perdida, de vivir en un país seguro, con justicia social y con oportunidades de prosperar para todos


Federalismo:
Tenemos que profundizar la prosperidad de nuestras regiones o correr el riesgo de perder en el centralismo o en el desequilibrio territorial la posibilidad de nuestro desarrollo sustentable y cuestionar nuestra viabilidad. La inercia centralista de otros tiempos, en los últimos nueve años se ha venido transformando en algo peor: la simulación descentralizadora del neoliberalismo, que pasa la función a los gobiernos estatales y municipales, pero mantiene el monopolio de la recaudación y de la alta discrecionalidad en el gasto público Hay que impulsar el federalismo desde el municipio, para garantizar que en el gasto público se cumplan las prioridades nacionales y dar más recursos a la educación, a la salud, a la seguridad, a la sociedad rural, a una parte importante de la infraestructura para la competitividad. Para que el ciudadano sepa con certeza, transparencia y rendición de cuentas ¿quién le va a cumplir, cómo y con qué?

No existe un ámbito más adecuado para garantizar la salvaguarda de las virtudes ciudadanas que el municipio


Seguridad Pública y Estado de Derecho:
Cumplir con la Constitución es garantizar la institucionalidad de la nación y la gobernabilidad que defendemos El cambio en México implica asegurar la eficacia jurídica de la Ley, para garantizar la vigencia de nuestro Estado de Derecho. Evitar la politización de su ejercicio y hacer la defensa de su integridad soberana, ante cualquier interés personal o de grupo. Porque en la eficacia de orden jurídico se sustenta la legitimidad del poder y se robustece la esperanza ciudadana en un buen presente para tener un futuro mejor Nosotros no vamos a aceptar que se siga politizando la justicia.

Cómo podemos hablar de Justicia Social en un país donde vivimos una manifiesta falta de capacidad Institucional para aplicar normas y leyes. Sin seguridad, no hay certidumbre para el desarrollo de las potencialidades de mujeres y hombres, como tampoco un buen desempeño de la economía y de la política. Corrupción e impunidad, son dos grandes males que dañan nuestra vida comunitaria y comprometen nuestro presente y futuro.

Nuestro debate actual es contra la trasgresión del Estado de Derecho, en contra de quebrantar valores y prácticas democráticas y en contra de la aplicación selectiva de la Ley. En materia de inseguridad hay un grave deterioro. No podemos seguir siendo el segundo lugar mundial en secuestros. Basta ya de que nuestros comerciantes y sus establecimientos carezcan de la debida seguridad para desarrollarse. Tenemos que trabajar para modernizar los Códigos y procedimientos Penales, tipificar la reincidencia para castigarla, incluir los nuevos delitos patrimoniales de cuello blanco, aumentar en ambos casos las penas y garantizar el castigo a los culpables. Se trata de profesionalizar a la policía, mejorar sus condiciones laborales y dotarlos de los recursos necesarios para combatir al crimen.


Visión Internacional:
Nuestra propuesta es internacionalista, cosmopolita y firme partidaria del multilateralismo y del combate a las asimetrías como base de una sólida y justa arquitectura de relaciones mundiales.

Expresamos nuestro compromiso con el reposicionamiento de México en el marco internacional mediante la proyección de nuestra fuerza cultural, el reencuentro con nuestra histórica legitimidad en la materia y la actualización de nuestra doctrina de seguridad nacional.

Por ello, reiteramos nuestro compromiso a favor de la autodeterminación de los pueblos, la no intervención, la solución pacífica de las controversia y la proscripción de la amenaza o el uso de la fuerza en las relaciones internacionales.

Así mismo nos pronunciamos por la formulación de reglas internacionales de acceso a los mercados y a las tecnologías y en favor de la plena vigencia del protocolo de Kyoto.

La urgencia de sumarnos al coro humanista y demócrata social del mundo, para decir con ellos que la globalización no es nueva, que se manifestó desde el siglo XIX, con el robustecimiento del mercado mundial, y que entonces hubo, como hay ahora, voces que decimos que la internacionalización del globo debe ser una buena oportunidad para cooperar y combatir desigualdades.
Decir que la globalización es una buena oportunidad para superar las asimetrías que dividen a los pueblos, porque las desigualdades, son las verdaderas fronteras.

 

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